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No existe ninguna referencia de la Alhambra como residencia de reyes hasta el siglo XIII, aunque la fortificación existe desde el siglo IX. Los monarcas zirÃes fueron con toda probabilidad los emires que construyeron la Alhambra. Con la conquista de una fortaleza que se asentaba donde hoy se hallaba la Alcazaba empieza la historia de la Alhambra en el año 1238 por Mohammed I creándose asà la dinastÃa nazarà y constituyéndose de esta forma el Reino de Granada. Eligiendo éste emplazamiento para construir una ciudad para su residencia y la de sus sucesores.
El fundador de la dinastÃa, Mohammed Al-Ahmar, comenzó con la restauración del antiguo fortÃn. Su trabajo fue completado por su hijo Mohammed II, cuyos sucesores inmediatos continuaron con las reparaciones. La construcción de los palacios (llamado Casa Real Vieja) data del siglo XIV, y es la obra de dos grandes reyes: Yusuf I y Mohammed V. Al primero se le adjudica, entre otros, el Cuarto de Comares, la Puerta de la Justicia, los Baños y algunas torres. Su hijo, Mohammed V, completó el embellecimiento de los palacios con la Sala de los Leones, además de otros cuartos y fortificaciones.
La Alcazaba llegará a convertirse en el mayor centro polÃtico y aristocrático del occidente musulmán. Instalado al principio en la Alcazaba, al-Ahmar comenzó a levantar un palacio sobre las ruinas de la Sabika y construyó la acequia para llevar las aguas desde el Darro. Las más exquisitas e impresionantes ampliaciones llegarÃan de la mano de los reinados de Yusuf I y Mohammad V, entre 1333 y 1391. En el SXV, al avance de de los ejércitos cristianos, vienen a sumarse a la lucha entre los dos bandos. El último sultán que gobernó Granada fue Abu Ibn Allah Mohammad más conocido como Boabdil. El 2 de enero de 1492, tras firmar las capitulaciones, entregó en Santa Fe las llaves de la ciudad de Granada a Fernando el Católico.
La Alhambra se convirtió en una corte cristiana en 1452 cuando los Reyes Católicos conquistaron Granada. Más tarde, se construyeron varias estructuras para albergar a ciudadanos prominentes, cuarteles militares, una Iglesia y un Monasterio Franciscano. El Emperador Carlos V, que pasó varios meses en Granada, comenzó la construcción del palacio que lleva su nombre e hizo algunas reformas en el interior de los edificios. Estas medidas provocaron una gran controversia debido a razones polÃticas. Los siguientes reyes de la casa de Austria no dejaron en el olvido al monumento y cada uno dejó su marca, aunque más discretamente.
Durante el siglo XVIII y parte del XIX, cayó en el olvido y sus salones y cuartos fueron utilizados como bares y establos donde habitaban gentes de mal vivir. Para rematarlo, las tropas napoleónicas que ocuparon Granada desde 1808 hasta 1812, convirtieron los palacios en cuarteles militares. Durante una retirada, minaron las torres y destruyeron parte de ellas. Dos de ellas, la Torre de Siete Suelos y la Torre de Agua quedaron en ruinas. Y de esta manera, este abandono increÃble continuó hasta 1870 cuando la Alhambra fue declarada monumento nacional. Artistas y viajeros de todo el mundo hicieron causa común por la defensa de este monumento. Desde entonces hasta nuestros dÃas, la Alhambra ha sido restaurada, protegida e incluso mejorada en muchos aspectos para admiración y disfrute de todo el mundo.