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La penÃnsula Ibérica en la Edad Media presentaba una enorme complejidad polÃtica (feudalismo, dominios de la iglesia y de las órdenes monásticas) y cultural. En el sur se encontraba el estado musulmán de Al-Andalus, en el norte los pequeños reinos cristianos que aprovechan la debilidad musulmana que comienza en el año 1002 con la muerte de Almanzor para impulsar la Reconquista. Pese a este avance cristiano, la convivencia entre las dos culturas fue el factor dominante y uno de los elementos que enriqueció nuestro Románico.
La historia de la ciudad de Santiago gira en torno al descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago el Mayor. El rey Alfonso II el Casto y el obispo Teodomiro de Iria Flavia convirtieron el lugar en un centro aglutinador del cristianismo, junto con Roma y Jerusalén. Las sucesivas incursiones árabes y nómadas, lideradas por Almanzor, destruyen completamente la antigua iglesia construida por Alfonso III el Grande, que se apropió de las campanas llevándoselas hasta Córdoba junto con los prisioneros. Vencido por Fernando III fue devuelta por prisioneros islámicos.
En el año 1075 se inician las obras de la actual catedral en estilo románico que terminan en 1211. Reconstruida por Alfonso V junto con el obispo Diego GelmÃrez, próximo a la orden cluniacense, llevó a cabo la mayor parte de la obra entre 1122 y 1128.
A lo largo de los siglos XI y XII se fue desarrollando el Camino de Santiago como vÃa peregrinación, que impulsaba el comercio y la cultura. Los reyes cristianos favorecieron la peregrinación fundando iglesias, hospederÃas, puentes, etc.