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El Modernismo es el movimiento artÃstico que acompañó el auge económico de casi todas las ciudades españolas de finales del S. XIX y que en todas las regiones como en Cataluña adquirió unos tintes originales y propios. En este contexto resulta imprescindible hablar de Barcelona ciudad en expansión gracias al derrumbamiento en 1854 de la antigua muralla que rodeaba la ciudad. No hay que olvidar el papel de esta nueva clase emergente, la burguesÃa que aprovechó el modernismo en todas sus facetas para crearse una imagen, lo que propició una eclosión de las actividades creativas. En 1900, España tenÃa 19 millones de habitantes, de los cuales 12 eran analfabetos.
Ya desde el 1800, en pequeños grupos de intelectuales, crecieron crÃticas contra el gobierno de la Restauración. Es una época, en la que abundan las denuncias al sistema de turno de partidos viciado por el caciquismo, a los desequilibrios sociales y a la ineficacia y corrupción del poder. El modernismo, es conocido a la vez como generación del 98. Generación que ciertos intelectuales identificaron con decadencia, pesimismo, y anhelos de regeneracionistas.
Movimiento consecuencia de la Revolución Industrial y de los avances derivados de ella, desarrolla nuevos conceptos basados en la naturaleza, buscando la identidad de lo urbano y lo moderno. Durante el último tercio del siglo XIX se asistió al resurgimiento del catalanismo polÃtico, articulado en torno a la reivindicación de la soberanÃa perdida en el siglo XVIII. En 1932 se consiguió el Estatuto de AutonomÃa y la instauración de la Generalitat republicana. Durante el siglo XIX y hasta el final de la Guerra Civil la literatura catalana salió de su postergación secular y empezó un largo camino de recuperación.