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La torre de la Giralda forma parte de uno de los edificios más representativos de la ciudad de Sevilla, la Catedral. Está formado por varios cuerpos diferenciados entre sÃ, aunque perfectamente fusionados. El cuerpo musulmán, el más antiguo, se empieza a construir en 1184 por orden del emir al-Mumin Abu Yacub sobre un casamiento de piedra con sillares que proceden de antiguos edificios romanos de Sevilla. Posee la estructura clásica de los alminares almohades: prisma central de base cuadrada rodeado por los cuatro muros externos.
Para la decoración exterior se utiliza el ladrillo, con una red de rombos a base de ajimeces con arcos de herradura semicirculares o polilobulados, rodeados por un alfiz e insertados dentro de otro gran arco lobulado apuntado, obra de Aben Baso y de su sobrino Alà de Gomara.
En 1558, el cabildo acordó remodelar el remate de la torre. En el siglo XVI se le añadió el cuerpo de campanas y los templetes, obra de Hernán Ruiz, al que se accede a través de rampas, desde el cual se obtiene una extraordinaria vista de la ciudad. El siguiente cuerpo es el de las azucenas, llamado asà por las azucenas realizadas en bronce que hay en las esquinas. Encima el cuerpo de carambolas renacentista, formado por un cuerpo de estrella, cúpula y capulÃn para rematar el nuevo campanario, se colocó una monumental escultura de la Fe de cuatro metros de altura, con vestidura clásica. Lleva en su mano un escudo y en la otra una palma. Fue diseñada por Luis de Vargas y fundida en bronce por Bartolomé Morel. Esta escultura gira según la dirección del viento. Simboliza la victoria de la Fe cristiana.