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El arte español del siglo XVI está relacionado con el arte de la Contrarreforma. En este sentido el Monasterio del Escorial se convierte en el mejor y mayor exponente de la Contrarreforma católica. Los conceptos sagrado y profano, práctico y simbólico aparecen claramente vinculados.
El 10 de agosto de 1557, fiesta de San Lorenzo mártir, las tropas españolas bajo las órdenes del duque Manuel Filiberto de Saboya logran, cerca de San QuintÃn, una victoria decisiva sobre los franceses. Esto da a Felipe II un grado de poder parecido al que 10 años antes se aseguró Carlos V en la batalla de Mühlberg.
Es el edificio con el que el rey dedica toda su vida a la defensa de la religión. Felipe II lo identifica con su lucha contra la herejÃa y es el sÃmbolo de la Contrarreforma. La vida del rey, que termina con una muerte con grandes sufrimientos, se continúa gracias a su apoyo a la fe católica en el monumento de El Escorial, que es una fortaleza que asegura su defensa. La finalidad de El Escorial respondÃa asà a las intenciones del Concilio de Trento, abierto por Carlos V, y que pudo ser llevado a buen fin gracias a Felipe II. Se trata de una protesta contra el luteranismo y una expresión de la majestad de la Iglesia.
En el interior de los reinos de esa plural MonarquÃa Hispánica no siempre se estuvo de acuerdo con la renovada acción internacional que impulsaron Carlos I y Felipe II y que los llevó de las Guerras de Italia a la intervención en el enfrentamiento civil francés. Las consecuencias polÃticas no hicieron sino acentuarse, las divisiones entre protestantes y católicos marcaron lÃneas de fractura en la Europa polÃtica de la época.
Es evidente que la Contrarreforma implica un cambio en el modelo de sociedad que va más allá del pensamiento teológico. El reinado de Felipe II marca un hito trascendental en la historia de Madrid, ya que fue quien decidió el traslado definitivo de la Corte a esta ciudad en 1561.